Estar parado no mola, pero alguna cosa buena tiene. Y es que tienes todo el tiempo del mundo. Tiempo para hacer cosas gratis, o casi. Y una de ellas es hurgar en internet y culturizarte.
Y no se como llegué a Arnold Schoenberg y su música atonal. Al oirlo por primera vez relacioné la música atonal con la música de las primeras películas sonoras rollo Nosferatu y otras cosas raras. Y no iba muy errado.
Es música rara, para que nos vamos a engañar, pero me gusta. No para salir de fiesta y pegarte unos bailoteos con la peña, pero sí para ponerla de fondo mientras friegas los platos. Lo que al igual te quedas sin vasos con tanto rayajo sónico.
El que sepa de qué va esto dirá que soy un inculto y no se apreciar una de las corrientes musicales más innovadoras del S. XX, rompedora con las anteriores concepciones musicales. Y yo le digo que sí, que lo único que digo es que a mí simplemente me parece un estilo musical muy interesante.
Otros autores que cultivaron este genero fueron Anton Webern y Alban Berg, tambien austríacos.
Y uno de los que tocaban la música de Schoenberg era el gran Glenn Gould. Aquí está acompañado de Yehudi Menuhin:
Y como todos los caminos llevan a Bach, Glenn Gould tambien tocaba Bach:
Hala, ya está bien de culturismo por hoy, mañana ya vuelvo a lo mio.
martes, 20 de octubre de 2009
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1 comentario:
epa! no lo recordaba! en el cole estudiamos éste tipo de música y me molaba mucho.
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