domingo, 30 de marzo de 2008



The Tielman Brothers:




Ayer hice otro descubrimiento. Estábamos en el Albricias severamente afectados cuando un tipo se puso a pinchar videos del Youtube con un proyector. Despues de un pequeño monográfico-tostón sobre Fred Astaire y Ginger Rogers puso un par de temas de Harry Belafonte y luego salieron ellos.


Ellos eran unos japos locos de los años 50 que tocaban rocanrol-rockabilly-surf-yoquesemás. Aparte de sonar de puta madre, estaban como cabras. El contrabajista tirado en el suelo, el guitarrista tocando la guitarra por la espalda subido encima del contrabajo, el bateria dando vueltas alrededor de la batería. Bueno, una locura, vamos. Y caña y caña y más caña.

Básicamente esto:



Me quedé como diez minutos embobado mirando la pantalla y no puedo asegurar que no cayera ningún hilillo de baba de mi boca ( seguramente abierta los diez minutos).

Hoy me he recuperado de la ingestión de lúpulo y he averiguado que los Tielman Brothers no son japos sino indonesios, de cuando eran colonia holandesa. Su padre trabajaba en la marina holandesa y era un apasionado de la musica. Sus churumbeles siempre estaban oyendo esa música y evidentemente, a cada uno de ellos les dió por tocar un instrumento. Y pronto empezaron a tocar en reuniones familiares, fiestas del pueblo y demás. Hasta que en 1957 decidieron mudarse todos a Holanda a probar suerte.

Los Tielman Brothers se convirtieron a finales de los '50 y durante los '60 en la punta de lanza de lo que se conoció como Indo-rock. El rock que tocaban los indonesios en Holanda. Era como ponerle especias a la comida europea. Como diria mi primo Ferran Adrià ; Cohina fuhión.

Es que tienen hasta toques jazzeros, eso si, llevados a su terreno cabra-indo-rock:



Aparte de unos chalados, eran bastante innovadores tecnicamente. Sus guitarras Les Paul eran de las primeras en verse por Europa. El guitarrista, Andy Tielman se hizo fabricar especialmente una guitarra de diez cuerdas. Tambien usó una guitarra-organo de Vox, además de amplificar el sonido de una guitarra, y este sonido volver a amplificarlo otra vez.

Se atrevian incluso a versionear a Elvis. El video es de mala calidad pero el documento merece muchísimo la pena:



En fin, pequeñas joyas que se descubren cuando menos te lo esperas.

martes, 18 de marzo de 2008

Matad a todas las focas!


Alber Vázquez escribe cada lunes en Libro de Notas joyas como ésta:


Una de las cuestiones que a mí más me atormentan últimamente es la de: ¿me importan realmente las focas del ártico? Me despierto por las noches empapado en sudor y, en pleno respingo, me digo: Alber, hijo del amor hermoso, están aniquilando quién sabe si miles o decenas de miles de focas a miles o decenas de miles de kilómetros de tu cama calentita y tú, ¿haces algo por salvarlas?

Así que he decidido, resuelto a la par que convencido, escribir esta columna. Para abrir los ojos al mundo. Para que nunca nadie más vuelva a permanecer en silencio ante el asunto de las focas que, año tras año, caen vilmente asesinadas por ignominiosos hombres que ni el mismísimo Satán en el peor de sus sueños podría haber imaginado jamás. Los cazadores. Los cazadores del ártico. Los cazadores canadienses del Ártico Polar. Los canadienses hijos de puta. Porque todo canadiense, a las pruebas me remito, está un poco podrido por dentro.

¿Pues no va ahora el gobierno canadiense y autoriza que se maten a 275.000 pobres foquitas? Hay que ser. Más que en 2007. Pero menos que en 2006, que aquello sí que debió de ser la orgía padre. ¿Y el año que viene? Quién sabe: los designios de la dirigencia canadiense son inescrutables. Ni en Cuba son tan opacos al periodismo de investigación.

Bueno, el caso es que lo seguro es que palmarán un porrón de focas. A hostiazo limpio, que es como tradicionalmente se ha venido matando la foca. En España, al cerdo cuchillo y a la cabra campanario. Y en Canadá, a la foca mazazo en el cráneo hasta que cruja.

Lo cual, llegado este punto, tampoco me parece para tanto, ¿no? El plan de este artículo era escribir un largo alegato contra la caza horripilante de las focas, pero mira, a medio camino he reculado y me he hecho, de nuevo, la pregunta con la que abro esta reflexión: ¿me importan a mí las focas de marras? Y me respondo, ya, sin dudar: pues no, ni lo más mínimo. ¿Por qué habrían de importarme?

En España se matan diariamente decenas de miles de animales. La mayor parte de ellos, por puro interés comercial. Toda la carne que comemos a diario proviene, atención ecologistas del universo, de animales que previamente han sido criados por señores que, más tarde y sin el menor desasosiego, les dan chicharra porque ese y no otro es su medio de vida. Y yo voy al súper, me compro unos filetes de ternera y en casa nos los zampamos tranquilamente. Sin el menor escrúpulo. Sin remordimientos. De algo tiene que servir estar tranquilamente acomodados en la cúspide de la pirámide alimentaria: te puedes comer a todo bicho viviente y tan ricamente.

Pero es que, además, aquí se matan muchos bichos por motivos, digamos, lúdicos. Lo cual, dicho sea de paso, me parece de perlas. Yo no cazo ni pesco, pero no me parece mal que los demás lo hagan. Mira, sin ir más lejos, el domingo pasado me invitaron a comer palomas cazadas a perdigonazos y estaban, es de ley decirlo, de rechupete. Y además eran pequeñitas, lo que viene a ser un pichón: hum…, ¡delicioso!

Por no hablar del toro. Yo soy un firme partidario del toro y de la fiesta. Ojito: como sólo soy gilipollas a medias, no se me escapa ni por un momento que el acto de torear a un toro es un trance cruel, sangriento y alucinógenamente violento. Pero, aun así, a mí me gustan los toros. Y cada vez que ponen una corrida por la tele, yo me la veo tranquilamente sentado en el salón de mi casa con mi hija de diez años apoltronada a mi lado. Y cuando el matador pincha en hueso al entrar a matar, lo abucheamos por manta y por gandul.

¿Soy, confesado todo lo anterior, una mala bestia? Pues yo creo que no. Vamos, tampoco es que tenga erecciones contemplando mi propia imagen en el espejo, pero no me tengo por un depravado. Me gusta comer carne y considero que los animales son unos bichos que están ahí y que no es inmoral comérselos. Incluso, en determinados casos (y supongo que debido a mi imbricación cultural en un lugar y en una sociedad concretas), la tortura hasta la muerte de animales, por lo demás, nobles y bellísimos, me importa un cojón de mico tuerto.

¿Debería importarme, en consecuencia, que en Canadá maten a no sé cuántas focas todos los años?

Pues no, amigos, no. Que maten las que consideren oportunas. Canadá es un país ordenado y supongo yo que saben lo que hacen. Y, si no, pues qué le vamos a hacer. Pero lo que tengo clarísimo es que a mí, Alber Vázquez, las focas del ártico no me vuelven a quitar el sueño. Que dormir a pierna suelta es sagrado, por Dios.

Además, ¿qué son las focas? Pues unos bichos del montón. No son lombrices pero tampoco son tigres de bengala. Digamos que habría que mantener hacia ellas una atención moderada: vale, que las maten, pero más sanamente. Sin tanto garrotazo antiestético. Porque, al final, se trata de eso, ¿no? Eso es lo que agita nuestras almas, eso es lo que nos indigna de los pies a la cabeza: que al bicho lo matan a hostiazos y que, las cosas como son, el sistema resulta un pelín bestia. Además, la sangre sobre la nieve queda como más dramática, si cabe. De poema de Charles Baudelaire. De romanticismo cruel, gótico y ligeramente delirante.

Lo cual me lleva a concluir tal que así: cuando a una sociedad le preocupa más la vida de un bebé foca que está a punto de palmarla en casacristo, que la vida de un bebé humano que las pasa putas en una casucha del extrarradio porque sus padres las pasan putas y porque, en general, toda su vida es y será para siempre jamás una soberana y puta mierda, cuando a una sociedad le preocupa más lo primero, digo, es que esa sociedad está podrida por dentro. Podrida de verdad.



Pero muy podrida. Y es que: ¿cuantos colectivos para salvar las focas del ártico conocemos? Miles. En cambio, colectivos para salvar al pollo común no hay ninguno. Por no tener no tienen ni origen, no se sabe de donde vienen.

Además, las focas tampoco creo que sufran tanto. Nacen en libertad, se crian en libertad, crecen en libertad, se alimentan en libertad, fornican en libertad, se reproducen en libertad, se asocian en libertad ... hasta que les llega su momento, cuando mueren a palos. Además, a partir del segundo o tercer palo no creo que sientan nada.

En cambio el pollo común, nace encerrado y rodeado de mierda, crece encerrado y rodeado de mierda, come mierda, no le dejan fornicar, y cuando le llega su momento, muere nadie sabe como ( triste, eh?). Rodeado de mierda, eso si.

La foca tiene un toque casi aristocrático, con camaras que inmortalizan su muerte. En cambio el pobre pollo común no se sabe nada de su muerte. No vende. No interesa. Seguramente, la mayoria de defensores de las focas estará mañana cenando tan ricamente pollo común mientras ve por la tele como matan una foca y dicen: Jo, no hay derecho eh!

Ñam, ñam y sigue masticando ...

Sustitúyase " el pollo común" por " un chaval nacido en La Mina" y se obtendrán los mismos resultados. Y el resultado no es ni más ni menos que es más facil limpiarse la conciencia cuanto más extraño o lejano esté el problema en cuestión.







miércoles, 12 de marzo de 2008

viernes, 7 de marzo de 2008

Ahi a la derecha teneis una serie de links que no se si habeis mirado. Si la respuesta es que no, MAL HECHO! Porque por ejemplo, no se si conoceis Voodoo Rhythm Records. No? Pues leed y escuchad amiguitos...

VRR es un sello suizo creado y comandado por Reverend Beat Man, es un suizo loco por el r'n'r mas sucio que pueda haber. Y si no existe, él lo inventa. Es el lider de The Monsters, grupazo garage-punk-trash-blues-fuzz y lo que querais. Llevan 20 años atronando los escenarios de medio mundo y parece que seguiran 20 años más.

Antes se hacia llamar Lightnin' Beat Man, pero un buen dia vio la luz:



Y se cambió el nombre para poder difundir mejor su palabra. Desde entonces compagina The Monsters con su carrera como hombre-orquesta: Temazo:




Tambien en la linea del reverendo está John Schooley. Pantanoso, cañero y patillero:





Otros genios son los Dead Brothers, de suiza, que hacen básicamente lo que les da la gana. Banjo, tuba, saxo, trompeta, bateria y cualquier cosa que haga ruido. Tienen cuatro discos ya y suenan como si Tom Waits, Kusturica y todos sus colegas estuvieran tres dias bebiendo stroh sin parar.

Una de las últimas incorporaciones de VRR son Mama Rosin, suizos también ( que coño les darán?) amantes de la música Cajun, pero de la parte mas chunga del pantano. Ti moreau suena así. Me encanta su sonido.

Otros que perpetran musica tradicional americana y la pasan por la batidora lisergica son los Zeno Tornado, con su particular visión del country.

Hay incluso representación española. Los valencianos Wau y los arrrghs, que le pegan al surf mas guarro. Estos en concierto creo que son un puto peligro para la humanidad.

The Hormonauts son un guitarrista escocés y dos italianos que tocan muy bien. Sonido mas limpio que el resto del sello, pero muy buenos igualmente. A estos ya los conocia yo pero no se porque pensaba que eran suecos.

Otros grupazos del sello:

King automatic.

Hipbone Slim.

Guilty Hearts.

Bueno, espero que os guste todo el arsenal que os he preparado. Hasta otra.

domingo, 2 de marzo de 2008

El otro dia descubrí a la Graham Bond Organization. Uno de los primeros super-grupos sixties ingleses. La fundó en 1964 el teclista Graham Bond, todo un personaje, además de un gran músico y reclutó al bateria Ginger Baker, al bajista Jack Bruce y al guitarrista John MacLaughlin. Los dos primeros formarian luego Cream con Eric Clapton y MacLaughlin triunfó luego en solitario como musico de azz.

Le daban a la musica negra a base de bien y luego lo mezclaron con eso que se llamaba pop y salió uno de los grupos mas locos de la epoca. Duraron apenas tres años, grabaron un par de discos y se separaron. A Graham Bond se le iba la olla bastante y al cabo de unos años acabó sus dias bajo las ruedas del metro de Londres

Pero antes participaron en una peli bastante freak de 1965 llamada Gonks Go Beat. La peli no la encuentro por ningun lado, pero tiene que ser la risa.

Aqui unos fragmentos de la peli. Sin duda el video freak de la semana.



Parece que en cualquier momento vaya a salir Peter Sellers rollo El Guateque, con el camarero borracho, el elefante pintado y la fiesta en la piscina.

En fin, SALÚ!!

sábado, 1 de marzo de 2008







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