Estar parado no mola, pero alguna cosa buena tiene. Y es que tienes todo el tiempo del mundo. Tiempo para hacer cosas gratis, o casi. Y una de ellas es hurgar en internet y culturizarte.
Y no se como llegué a Arnold Schoenberg y su música atonal. Al oirlo por primera vez relacioné la música atonal con la música de las primeras películas sonoras rollo Nosferatu y otras cosas raras. Y no iba muy errado.
Es música rara, para que nos vamos a engañar, pero me gusta. No para salir de fiesta y pegarte unos bailoteos con la peña, pero sí para ponerla de fondo mientras friegas los platos. Lo que al igual te quedas sin vasos con tanto rayajo sónico.
El que sepa de qué va esto dirá que soy un inculto y no se apreciar una de las corrientes musicales más innovadoras del S. XX, rompedora con las anteriores concepciones musicales. Y yo le digo que sí, que lo único que digo es que a mí simplemente me parece un estilo musical muy interesante.
Otros autores que cultivaron este genero fueron Anton Webern y Alban Berg, tambien austríacos.
Y uno de los que tocaban la música de Schoenberg era el gran Glenn Gould. Aquí está acompañado de Yehudi Menuhin:
Y como todos los caminos llevan a Bach, Glenn Gould tambien tocaba Bach:
Hala, ya está bien de culturismo por hoy, mañana ya vuelvo a lo mio.
martes, 20 de octubre de 2009
sábado, 17 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
Hurgando en la red, de vez en cuando uno se encuentra con anécdotas dignas de esparcirlas a los cuatro vientos. Aquí os paso una que explica Jesus Arias (TNT) sobre Joe Strummer en Granada.
Fabrizzi era un músico vagabundo, un acordeonista increíble, excepcional. Un tipo con los ojos como Martin Feldman (el de "El jovencito Frankenstein") que se ganaba la vida tocando el acordeón, por unas monedas, en la calle Zacatín, de Granada. Era un "homeless" que interpretaba al acordeón música clásica (Tchaikovsky, Mozart, Beethoven), tangos, canciones pop... lo que fuera... con una maestría increíble. Un músico excepcional (…)
Yo había conocido a Fabrizzi unos meses antes, en la calle Zacatín. Había oído una música buenísima desde lejos y, conforme me acercaba, descubrí que era un acordeonista callejero. Era la hostia.
Me quedé escuchándolo al menos media hora, echándole monedas y aplaudiendo con cada nueva cosa que tocaba. Al final, cuando ya el grupo de gente que se había congregado a su alrededor se había dispersado, yo seguía allí, todo embelesado.
Le dije: ¿Cómo te llamas, tío?
Me dijo: Me llamo Juan Carlos, pero todo el mundo me llama Fabrizzi.
Le dije: Pues eres la hostia. De verdad.
Me dijo: Tú debes ser músico.
Le dije: Sí. Y estoy asombrado. ¿Cómo consigues tocar a Tchaikovsky de esa manera? Estoy alucinado.
Me dijo: Tchaikovsky no es tan complicado. Lo difícil son los Clash y los Rolling Stones.
Le dije: No me jodas. ¿Conoces a los Clash?
Me respondió: ¿Los Clash? Son mi grupo favorito.
Y empezó a tocar "Jimmy Jazz".
Le dije a Fabrizzi: Recoge, te invito a lo que quieras.
Nos fuimos a un bar, bebimos cervezas (yo coca-colas) y hablamos larguísimamente sobre los Clash. Nos despedimos una hora después como absolutos colegas. Yo, a partir de ese día, trataba de pasarme por la calle Zacatín para oírlo, él para pedirme que le contara historias de Joe Strummer o para que me contara que lo habían contratado como músico en una obra de teatro. Así habíamos seguido durante seis meses...
Y bueno, aquel día, en el Campo del Príncipe, mientras Joe está diciéndome lo jodido que está, aparece Fabrizzi con su acordeón.
Lo veo de lejos. Le hago un gesto. Me ve de lejos y se acerca, sin dejar de tocar, hasta nuestra mesa.
Y esta escena es la hostia. Uno de los momentos más acojonantes de mi vida. Majestuoso.
Fabrizzi llega a nuestra mesa con el acordeón a cuestas. Le digo a Fabrizzi: "Fabrizzi, éste tío de aquí es Joe Strummer".
Fabrizzi lo mira. Me mira a mí. Me dice: "No. Ése no es Joe Strummer".
Joe se vuelve hacia él, y le dice en español: "Si, yo soy Joe Strummer, señor".
Fabrizzi le dice: "Tú no eres Joe Strummer. Tú te pareces a Joe Strummer. Pero no eres Joe Strummer".
Joe me pide que traduzca lo que ha dicho Fabrizzi. Se lo traduzco.
Joe se enfada: "Of course I'm Joe Strummer!".
"Tú no eres Joe Strummer", le dice Fabrizzi con toda tranquilidad.
Joe se levanta de su silla. "¡Sí soy Joe Strummer!", dice en español.
Fabrizzi, tan vagabundo, con sus ojos a lo Martin Feldman, sonríe como los vagabundos que han visto de todo y han oído de todo en este mundo. Vuelve a decirle: "Que no, que no eres Joe Strummer. Yo conozco a Joe Strummer y es mucho más alto que tú".
Joe me pide traducción. Traduzco.
Y Fabrizzi le espeta entonces: "Si eres Joe Strummer, canta esto".
Y se pone a tocar "Jimmy Jazz".
Y cuando Joe Strummer escucha que un músico callejero está tocando en un acordeón "Jimmy Jazz", que le dice en su cara que no es Joe Strummer, y que el músico callejero está tocando su canción... Joe... Ese Joe Strummer, se va a su lado y, como otro músico callejero, se pone a cantar "Jimmy Jazz" con la voz de Joe Strummer. Y los dos músicos se miran. Y Fabrizzi toca de la hostia y Joe Strummer canta de la hostia.
Putos músicos los dos, como si estuvieran tocando en el metro de Madrid.
Y Joe cantando con lágrimas en los ojos. El día de su cumpleaños se va a Granada y se encuentra a un músico vagabundo que toca sus canciones por la calle para ganarse la vida, que le niega el derecho a ser Joe Strummer, pero que se sabe sus canciones.
Terminan el "Jimmy Jazz" y Fabrizzi le dice: "Bueno, la voz se parece bastante. Pero, si quieres, probamos con 'London Calling'".
Fabrizzi me dice luego: "Dile que sí, que es Joe Strummer".
Se lo traduzco a Joe, al que le caen los lagrimones por toda la cara.
"El mejor cumpleaños de mi vida", dice Joe. "El mejor cumpleaños de mi vida".
Para colmo, se acercan a nuestra mesa unos turistas ingleses, y le echan unas monedas a Joe: "Brilliant, really brilliant. You both sound exactly as The Clash". Jesús Arias, ex-TNT.
Acojonante si o no?
Fabrizzi era un músico vagabundo, un acordeonista increíble, excepcional. Un tipo con los ojos como Martin Feldman (el de "El jovencito Frankenstein") que se ganaba la vida tocando el acordeón, por unas monedas, en la calle Zacatín, de Granada. Era un "homeless" que interpretaba al acordeón música clásica (Tchaikovsky, Mozart, Beethoven), tangos, canciones pop... lo que fuera... con una maestría increíble. Un músico excepcional (…)
Yo había conocido a Fabrizzi unos meses antes, en la calle Zacatín. Había oído una música buenísima desde lejos y, conforme me acercaba, descubrí que era un acordeonista callejero. Era la hostia.
Me quedé escuchándolo al menos media hora, echándole monedas y aplaudiendo con cada nueva cosa que tocaba. Al final, cuando ya el grupo de gente que se había congregado a su alrededor se había dispersado, yo seguía allí, todo embelesado.
Le dije: ¿Cómo te llamas, tío?
Me dijo: Me llamo Juan Carlos, pero todo el mundo me llama Fabrizzi.
Le dije: Pues eres la hostia. De verdad.
Me dijo: Tú debes ser músico.
Le dije: Sí. Y estoy asombrado. ¿Cómo consigues tocar a Tchaikovsky de esa manera? Estoy alucinado.
Me dijo: Tchaikovsky no es tan complicado. Lo difícil son los Clash y los Rolling Stones.
Le dije: No me jodas. ¿Conoces a los Clash?
Me respondió: ¿Los Clash? Son mi grupo favorito.
Y empezó a tocar "Jimmy Jazz".
Le dije a Fabrizzi: Recoge, te invito a lo que quieras.
Nos fuimos a un bar, bebimos cervezas (yo coca-colas) y hablamos larguísimamente sobre los Clash. Nos despedimos una hora después como absolutos colegas. Yo, a partir de ese día, trataba de pasarme por la calle Zacatín para oírlo, él para pedirme que le contara historias de Joe Strummer o para que me contara que lo habían contratado como músico en una obra de teatro. Así habíamos seguido durante seis meses...
Y bueno, aquel día, en el Campo del Príncipe, mientras Joe está diciéndome lo jodido que está, aparece Fabrizzi con su acordeón.
Lo veo de lejos. Le hago un gesto. Me ve de lejos y se acerca, sin dejar de tocar, hasta nuestra mesa.
Y esta escena es la hostia. Uno de los momentos más acojonantes de mi vida. Majestuoso.
Fabrizzi llega a nuestra mesa con el acordeón a cuestas. Le digo a Fabrizzi: "Fabrizzi, éste tío de aquí es Joe Strummer".
Fabrizzi lo mira. Me mira a mí. Me dice: "No. Ése no es Joe Strummer".
Joe se vuelve hacia él, y le dice en español: "Si, yo soy Joe Strummer, señor".
Fabrizzi le dice: "Tú no eres Joe Strummer. Tú te pareces a Joe Strummer. Pero no eres Joe Strummer".
Joe me pide que traduzca lo que ha dicho Fabrizzi. Se lo traduzco.
Joe se enfada: "Of course I'm Joe Strummer!".
"Tú no eres Joe Strummer", le dice Fabrizzi con toda tranquilidad.
Joe se levanta de su silla. "¡Sí soy Joe Strummer!", dice en español.
Fabrizzi, tan vagabundo, con sus ojos a lo Martin Feldman, sonríe como los vagabundos que han visto de todo y han oído de todo en este mundo. Vuelve a decirle: "Que no, que no eres Joe Strummer. Yo conozco a Joe Strummer y es mucho más alto que tú".
Joe me pide traducción. Traduzco.
Y Fabrizzi le espeta entonces: "Si eres Joe Strummer, canta esto".
Y se pone a tocar "Jimmy Jazz".
Y cuando Joe Strummer escucha que un músico callejero está tocando en un acordeón "Jimmy Jazz", que le dice en su cara que no es Joe Strummer, y que el músico callejero está tocando su canción... Joe... Ese Joe Strummer, se va a su lado y, como otro músico callejero, se pone a cantar "Jimmy Jazz" con la voz de Joe Strummer. Y los dos músicos se miran. Y Fabrizzi toca de la hostia y Joe Strummer canta de la hostia.
Putos músicos los dos, como si estuvieran tocando en el metro de Madrid.
Y Joe cantando con lágrimas en los ojos. El día de su cumpleaños se va a Granada y se encuentra a un músico vagabundo que toca sus canciones por la calle para ganarse la vida, que le niega el derecho a ser Joe Strummer, pero que se sabe sus canciones.
Terminan el "Jimmy Jazz" y Fabrizzi le dice: "Bueno, la voz se parece bastante. Pero, si quieres, probamos con 'London Calling'".
Fabrizzi me dice luego: "Dile que sí, que es Joe Strummer".
Se lo traduzco a Joe, al que le caen los lagrimones por toda la cara.
"El mejor cumpleaños de mi vida", dice Joe. "El mejor cumpleaños de mi vida".
Para colmo, se acercan a nuestra mesa unos turistas ingleses, y le echan unas monedas a Joe: "Brilliant, really brilliant. You both sound exactly as The Clash". Jesús Arias, ex-TNT.
Acojonante si o no?
miércoles, 7 de octubre de 2009
El año pasado tuvo lugar nuestra 1ª otoñal, en tierres navarricas. Este año el Keko y yo hemos hecho una en petit comité menos dias y menos gente, o sea que se puede llamar la 2ª menos cuarto.
Supongo que ya lo sabeis pero el Keko se pira a Grecia, asi que esta salidica era tambien un poco de despedida motera. Y para no variar, no planeamos casi nada, solo que tenia que ser lo más barato posible, que uno no es El Bigotes ( que hijos de puta! es pa matarlos!). Y para reducir gastos lo mejor es practicar el free camping y el free cooking. Oséase, que plantas la tienda donde pillas y te haces lo que puedas con un fogonet, evidentemente evitando el fin de semana y sus temibles domingueros. Una vez mas, el destino era tierras inhóspitas, salvajes y agrestes, o sea Teruel. Y bueno, tambien un pedacito de Cuenca y Guadalajara. Ah! y también pisamos una esquinita de Castellón.
Salimos un martes de mi casa camino el Decathlon de Reus, porque estábamos casi sin gas en el fogonet y el Keko compró una bombona. Mientras él entraba, yo me quedé guardando las motos. Cuando salió, me vió en el único resquicio de sombra que habia en todo el parking con los pantalones bajados intentando pasar el sofocón. Suerte que no habia casi nadie, que si no.... lo habria hecho igual!.
Seguimos hacia abajo, por la carretera de Gandesa-Falset ( carreterote) haciendo paraditas técnicas no sea que nos agobiáramos en el trayecto:

Al cabo de un ratillo nos picó el hambre y nos paramos en Torre de Arcas a comer. Dimos un mínimo rulillo por el pueblo y vimos un puente romano cojonudo, pallí que vamos. Nos bajamos de las motos, estiramos las piernas y sale una señora de un huerto. El Keko va y le pregunta:
- Nos podemos hacer unos macarrones aqui verdad, señora?
Imaginaos la cara de la tipa; no sabia si reirse de nosotros, echar a correr, mandarnos al peo, llamar a los picoletos o al psiquiatrico directamente. Yo intercedí para aclararle a la señora que ibamos a cocinarnos algo con un hornillo, como en un camping. Ella dijo que vale que le daba igual ... con tal de librarse de nosotros ...
Vistas del Restaurant El puente Romano:


Estabamos en la frontera de Teruel con Castellón, asi que luego fue un momento ir hasta Morella, que yo tenia ganas de ver y me decepcionó un poco, la verdad. No es tan viejo como pensaba. Despues de Morella, volvimos a entrar en Teruel por Mas de las Matas hacia el pantano de Santolea, que ya conocia de una anterior visita con el Quim. La idea era plantar la tienda por allí, ya que le vi posibilidades la primera vez.
Efectivamente; allí nos encontramos con el Hotel Los Álamos. Detalle del guardarropía:

Nos hicimos un poco los locos para que se fuera la luz y al final plantamos la tienda. Menos mal, porque al cabo de 1 minuto empezó a caer la de cristo.
Disfrutando de nuestros pasatiempos favoritos en la Suite Presidencial:

El hotel Los Álamos disponía de un buen servicio de habitaciones:

Tranquilidad absoluta durante la noche amenizada con el Trivial que llevaba el Keko en el movil. Me ganó porque le salieron preguntas super chorras, que si no...
Al dia siguiente dejamos la habitación temprano:


Seguimos dirección Cantavieja. La última vez que pasé por allí la carretera estaba en obras y estaban en la fase de pre-asfaltado y habian dejado una pista plana, ancha y con la gravilla justa, donde el Quim disfrutó de lo lindo, a que si?
Pues bien, ahora estaba recién asfaltada y esta vez disfrutamos los dos de lindo.

Nos tomamos un café allí, compramos avituallamiento para el mediodía y seguimos hacia Teruel por Allepuz, genial:

Este tramo es la ostia pero, joder! como para no pararse!

Pasamos de Teruel y tiramos hacia Albarracín. Comimos en el Restaurante El Cañón:

Luego nos perdimos un rato por Albarracín:


Cuando nos íbamos a ir, empezó a llover a mares, y nos tuvimos que refugiar debajo de los arcos de la Plaza, motos incluidas. Las callecitas de escaleras bajaban en banda y apenas se veian los escalones.

Por cieeeeeerto! paseando por allí, y tambien refugiados bajo los arcos, había un grupo de jubilados con una guía turística que me la estuve mirando unas cuantas veces y diria, aunque solo la he visto en fotos, que era Orosia la guía que tuvisteis algunos de vosotros cuando estivisteis en Albarracín hace unos años. Yo diria que era ella. Que creo que se la liasteis un poco en el castillo, la hicisteis santa o algo pasó.
Carlitos, Quim, Fer, Alex, si teneis alguna foto de Orosia, dejadmela ver, que creo que era ella.
Bueno, estuvimos allí refugiados con los jubiletas y Orosia ( o no) en la plaza hasta que dejó de llover y nos fuimos hacia el puerto del Cubillo, entrando ya en Cuenca. Visita fugaz a las cataratas de Calomarde y parriba.
En el tramo que va de Tragacete al nacimiento del rio Cuervo, tenia yo controlados unos prados semi-alpinos, a 1400-1500 m con caminillos pa to los laos que seguro que encontrabamos un nuevo hotel.
Nos fuimos por una pista a la derecha, bueno, esta pista:

La pista se volvía en fanguete con pinaza, cruzamos unos charquitos, un pequeño rierol y allí nos lo encontramos:
El Parador Nacional El Bosque de la Cañada:

Con su Hall de entrada,

su comedor con terraza,

Tuvimos incluso un recibimiento de honor, ya que un rebaño de no menos de 500 ovejas montaron un desfile para nosotros en exclusiva. Un Sheep Parade, vamos.
Otra noche tranquila a más no poder. El Restaurante del Parador, nos deleitó con unos tallarines Gallina Blanca que nos dejaron muy satisfechos, la verdad. Por cierto, que la bombona que se estaba acabando duró todas las cenas y cafes por la mañana. La nueva volvió sin estrenar a casa. Estan bien esas cosas del Decarlos.
El Bosque de la Cañada era un sitio inmejorable para pasar la noche y daban ganas ide quedarse ahi todo el dia, pero, no, tenemos que volver a casa

Al salir del Parador tuve unos pequeños problemas de adherencia con el barrete, la pinaza y la madre que lo parió a tot plegat y me patinaron de lado las dos ruedas a la vez de una manera cachonda pero, aunque hubo un momento que me acojoné, no pasó nada. Fuimos a ver el nacimiento del rio Cuervo y no caía ni una gota! Esto de la crisis ...
Seguimos hacia Peralejos de las Truchas. Puente que separa Cuenca de Guadalajara:

En Chequilla hay unas formaciones rocosas impresionantes ahi mismo, al lado de las casas y saliendo del pueblo no tuvimos que parar otra vez:


Era la ostia! yo habia pasado por allí hace unos meses pero no recuerdo nada de eso porque nos estaba nevando a saco y yo no veía nada, ya que me habia tenido que quitar las gafas porque se me acumulaba la nieve en ellas! Imaginaros la que nos cayó ...
Bueno, esta vez si que lo pude ver y darme unas vueltas con la moto entre las rocas por la hierba, que estaba hecha una alfombra.
En Orihuela del Tremedal hicimos un café y compramos provisiones salchichoides y queseras para el mediodia. Seguimos hacia Alfambra por una carretera solitaria con unas curvas rápidas donde le arreamos un poco al mango. Solo un poco no Keko? En fin ...
En alfambra comimos en el Restaurante el Solarium, una puta mesa al sol, y cogimos la nacional para Alcañiz. Puerto de San Just parriba lloviendo. Antes de llegar a Alcañiz nos pasamos un momento por el circuito nuevo este de Motorland Aragón ( que tiene muy buena pinta, por cierto) para ver si hacían algo o se podía visitar algo. Un segurata nos dijo que no habia nada. Tenía ganas de hablar y le tuvimos que decir adióooos, graciaaaas, adioooos. En los accesos al circuito que todavia estan por asfaltar molaba darle un poco al mango para que se moviera la moto. Imaginaos el Keko ...
Bueno, nos quedaba el tramo más pesado hasta casa. Última parada en el pantano de Mequinenza pero antes de llegar hay una serie de curvas de volverse uno loco, pero la putada fue que pillamos un camion durante toda la bajada, lástima porque es cañita brava.
De ahí ya no paramos hasta la Panadella adonde llegué yo con el culo destrozadísimo. Como nunca. Cafelito, gasolina y ultimo trozo lloviendo a casa. Cansados y sucios pero más felices que un gorrino en un charco.
Hasta otra zagales.
P.D: Estas fantásticas fotos son del Keko, evidentemente. Yo seria incapaz ...
Supongo que ya lo sabeis pero el Keko se pira a Grecia, asi que esta salidica era tambien un poco de despedida motera. Y para no variar, no planeamos casi nada, solo que tenia que ser lo más barato posible, que uno no es El Bigotes ( que hijos de puta! es pa matarlos!). Y para reducir gastos lo mejor es practicar el free camping y el free cooking. Oséase, que plantas la tienda donde pillas y te haces lo que puedas con un fogonet, evidentemente evitando el fin de semana y sus temibles domingueros. Una vez mas, el destino era tierras inhóspitas, salvajes y agrestes, o sea Teruel. Y bueno, tambien un pedacito de Cuenca y Guadalajara. Ah! y también pisamos una esquinita de Castellón.
Salimos un martes de mi casa camino el Decathlon de Reus, porque estábamos casi sin gas en el fogonet y el Keko compró una bombona. Mientras él entraba, yo me quedé guardando las motos. Cuando salió, me vió en el único resquicio de sombra que habia en todo el parking con los pantalones bajados intentando pasar el sofocón. Suerte que no habia casi nadie, que si no.... lo habria hecho igual!.
Seguimos hacia abajo, por la carretera de Gandesa-Falset ( carreterote) haciendo paraditas técnicas no sea que nos agobiáramos en el trayecto:

Al cabo de un ratillo nos picó el hambre y nos paramos en Torre de Arcas a comer. Dimos un mínimo rulillo por el pueblo y vimos un puente romano cojonudo, pallí que vamos. Nos bajamos de las motos, estiramos las piernas y sale una señora de un huerto. El Keko va y le pregunta:
- Nos podemos hacer unos macarrones aqui verdad, señora?
Imaginaos la cara de la tipa; no sabia si reirse de nosotros, echar a correr, mandarnos al peo, llamar a los picoletos o al psiquiatrico directamente. Yo intercedí para aclararle a la señora que ibamos a cocinarnos algo con un hornillo, como en un camping. Ella dijo que vale que le daba igual ... con tal de librarse de nosotros ...
Vistas del Restaurant El puente Romano:


Estabamos en la frontera de Teruel con Castellón, asi que luego fue un momento ir hasta Morella, que yo tenia ganas de ver y me decepcionó un poco, la verdad. No es tan viejo como pensaba. Despues de Morella, volvimos a entrar en Teruel por Mas de las Matas hacia el pantano de Santolea, que ya conocia de una anterior visita con el Quim. La idea era plantar la tienda por allí, ya que le vi posibilidades la primera vez.
Efectivamente; allí nos encontramos con el Hotel Los Álamos. Detalle del guardarropía:

Nos hicimos un poco los locos para que se fuera la luz y al final plantamos la tienda. Menos mal, porque al cabo de 1 minuto empezó a caer la de cristo.
Disfrutando de nuestros pasatiempos favoritos en la Suite Presidencial:

El hotel Los Álamos disponía de un buen servicio de habitaciones:

Tranquilidad absoluta durante la noche amenizada con el Trivial que llevaba el Keko en el movil. Me ganó porque le salieron preguntas super chorras, que si no...
Al dia siguiente dejamos la habitación temprano:


Seguimos dirección Cantavieja. La última vez que pasé por allí la carretera estaba en obras y estaban en la fase de pre-asfaltado y habian dejado una pista plana, ancha y con la gravilla justa, donde el Quim disfrutó de lo lindo, a que si?
Pues bien, ahora estaba recién asfaltada y esta vez disfrutamos los dos de lindo.

Nos tomamos un café allí, compramos avituallamiento para el mediodía y seguimos hacia Teruel por Allepuz, genial:

Este tramo es la ostia pero, joder! como para no pararse!

Pasamos de Teruel y tiramos hacia Albarracín. Comimos en el Restaurante El Cañón:

Luego nos perdimos un rato por Albarracín:


Cuando nos íbamos a ir, empezó a llover a mares, y nos tuvimos que refugiar debajo de los arcos de la Plaza, motos incluidas. Las callecitas de escaleras bajaban en banda y apenas se veian los escalones.

Por cieeeeeerto! paseando por allí, y tambien refugiados bajo los arcos, había un grupo de jubilados con una guía turística que me la estuve mirando unas cuantas veces y diria, aunque solo la he visto en fotos, que era Orosia la guía que tuvisteis algunos de vosotros cuando estivisteis en Albarracín hace unos años. Yo diria que era ella. Que creo que se la liasteis un poco en el castillo, la hicisteis santa o algo pasó.
Carlitos, Quim, Fer, Alex, si teneis alguna foto de Orosia, dejadmela ver, que creo que era ella.
Bueno, estuvimos allí refugiados con los jubiletas y Orosia ( o no) en la plaza hasta que dejó de llover y nos fuimos hacia el puerto del Cubillo, entrando ya en Cuenca. Visita fugaz a las cataratas de Calomarde y parriba.
En el tramo que va de Tragacete al nacimiento del rio Cuervo, tenia yo controlados unos prados semi-alpinos, a 1400-1500 m con caminillos pa to los laos que seguro que encontrabamos un nuevo hotel.
Nos fuimos por una pista a la derecha, bueno, esta pista:

La pista se volvía en fanguete con pinaza, cruzamos unos charquitos, un pequeño rierol y allí nos lo encontramos:
El Parador Nacional El Bosque de la Cañada:

Con su Hall de entrada,

su comedor con terraza,

Tuvimos incluso un recibimiento de honor, ya que un rebaño de no menos de 500 ovejas montaron un desfile para nosotros en exclusiva. Un Sheep Parade, vamos.
Otra noche tranquila a más no poder. El Restaurante del Parador, nos deleitó con unos tallarines Gallina Blanca que nos dejaron muy satisfechos, la verdad. Por cierto, que la bombona que se estaba acabando duró todas las cenas y cafes por la mañana. La nueva volvió sin estrenar a casa. Estan bien esas cosas del Decarlos.
El Bosque de la Cañada era un sitio inmejorable para pasar la noche y daban ganas ide quedarse ahi todo el dia, pero, no, tenemos que volver a casa

Al salir del Parador tuve unos pequeños problemas de adherencia con el barrete, la pinaza y la madre que lo parió a tot plegat y me patinaron de lado las dos ruedas a la vez de una manera cachonda pero, aunque hubo un momento que me acojoné, no pasó nada. Fuimos a ver el nacimiento del rio Cuervo y no caía ni una gota! Esto de la crisis ...
Seguimos hacia Peralejos de las Truchas. Puente que separa Cuenca de Guadalajara:

En Chequilla hay unas formaciones rocosas impresionantes ahi mismo, al lado de las casas y saliendo del pueblo no tuvimos que parar otra vez:


Era la ostia! yo habia pasado por allí hace unos meses pero no recuerdo nada de eso porque nos estaba nevando a saco y yo no veía nada, ya que me habia tenido que quitar las gafas porque se me acumulaba la nieve en ellas! Imaginaros la que nos cayó ...
Bueno, esta vez si que lo pude ver y darme unas vueltas con la moto entre las rocas por la hierba, que estaba hecha una alfombra.
En Orihuela del Tremedal hicimos un café y compramos provisiones salchichoides y queseras para el mediodia. Seguimos hacia Alfambra por una carretera solitaria con unas curvas rápidas donde le arreamos un poco al mango. Solo un poco no Keko? En fin ...
En alfambra comimos en el Restaurante el Solarium, una puta mesa al sol, y cogimos la nacional para Alcañiz. Puerto de San Just parriba lloviendo. Antes de llegar a Alcañiz nos pasamos un momento por el circuito nuevo este de Motorland Aragón ( que tiene muy buena pinta, por cierto) para ver si hacían algo o se podía visitar algo. Un segurata nos dijo que no habia nada. Tenía ganas de hablar y le tuvimos que decir adióooos, graciaaaas, adioooos. En los accesos al circuito que todavia estan por asfaltar molaba darle un poco al mango para que se moviera la moto. Imaginaos el Keko ...
Bueno, nos quedaba el tramo más pesado hasta casa. Última parada en el pantano de Mequinenza pero antes de llegar hay una serie de curvas de volverse uno loco, pero la putada fue que pillamos un camion durante toda la bajada, lástima porque es cañita brava.
De ahí ya no paramos hasta la Panadella adonde llegué yo con el culo destrozadísimo. Como nunca. Cafelito, gasolina y ultimo trozo lloviendo a casa. Cansados y sucios pero más felices que un gorrino en un charco.
Hasta otra zagales.
P.D: Estas fantásticas fotos son del Keko, evidentemente. Yo seria incapaz ...
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