sábado, 1 de noviembre de 2008

Han pasado meses desde la última entrada pero no penseis que me he metido a budista, o estoy liado con una hipoteca o una mierda de esas. Sigo igual de gualtrapa y ganapanes. Ahora rodeado de queso y cerveza. El mundo parece que se va al garete otra vez ( nos juran que ahora si). Que hay crisis, que hay ayudas para paliarla, que me votes que yo te salvo el culo... En fin, la misma mierda que nos intentan vender desde que el hombre mea de pie. Ni caso, hay que ignorarlos, meter la pasta debajo el colchón y sacarla solo para comer, beber y llenar el tanque de gasolina.

Y a eso me he dedicado desde que volví. En agosto fui a ver a los míticos Stray Cats a Bilbo ( Barcelona es demasiado modelna pal r'n'r') y evidentemente fui en moto. El show fue en Barakaldo, en la sala Rockstar. La sala en si estaba bien. Birra contenida y petas a discreción. Buen sonido y camarero/as no muy gilipollas. Lo chungo era la ubicación de la sala. En un megacentro comercial nuevo que te cagas y super molón. Y salir borracho de un concierto de Stray Cats y verte rodeado de niños jugando en la piscina de bolas con sus padres comiendose un frankfurt, pues es una mierda.

Están en plena forma, puretillas y cada uno con su carrera en solitario, pero cuando se juntan, son los putos amos. Sobre todo Brian Setzer, que es un ciclón de las 6 cuerdas. Tocaron todo lo que se esperaba de ellos, pero para mí, el momentazo de la noche fue cuando tocaron Gene and Eddie. Brutal:

Brian Setzer y Lee Rocker.

La sala estaba a reventar y casi no se podia uno ni mover. Los rockers del Norte respondieron a la cita y habia gente de Euskadi, de Santander, Asturias... En algunos momentos, la gente agobiaba un poco pero de eso va el r'n'r, no?




Slim Jim y Brian Setzer.

Fueron casi dos horas de intenso show y al final, aunque el escenario quedó vacio, nos quedamos por allí un ratillo a ver si les daba por volver. Un bis y fuera.



Al dia siguiente quedé con unos colegas que andaban por los Picos de Europa y allí que me fui. A comer de puta madre, beber sidrina y estar por sitios como los Áltos de Áliva, una pista muy rota que va de Espinama a Sotres, siendo la única pista que cruza el parque Nacional apta para los vehiculos a motor:


El Carlitos en acción:


Unos metros más adelante, el camino desaparece y ellos se dieron la vuelta pero aqui el menda, se atrevió a hacer campo através y salvar un par de colinas antes de llegar de nuevo a un camino. En Tresviso, celebramos el ritual del picnic: Lo mejor de un viaje acostumbra a ser el picnic.



Cecina de vaca y caballo, queso Gamoneu, chorizo de jabalí y pan de hogaza de pueblo. Que mas se puede pedir?

Todo lo bueno dura poco y este viajecillo se acabó, pero la semana pasada fuimos 9 ( si, 9) en moto a Navarra. Navarra en otoño es ( como dijo Ernest Hemingway) pa mear y no echar gota. No os despisteis gañanes, que en nada y menos os informaré.

2 comentarios:

lute dijo...

Me alegra saber de ti.
Y mas de tu trayectoria viajera, rocanrolera, y sin claudicar con la hipoteca. ...envidia me das!

Espero poder hacer pronto un picnic juntos.

Un Saludo!

Anónimo dijo...

Hombre Lute, cuanto tiempo!

A ver si es verdad y nos vemos pronto ...